Para que triunfen la paz y la unidad en estos tiempos llenos de inquietud, ¡os invitamos a una gran iniciativa de oración con motivo de la fiesta de la Anunciación!
¡Respondamos todos juntos a la llamada de la Virgen María para formar un Gran Rosario sobre cada uno de nuestros países… con el fin de obtener la protección de nuestra Madre del Cielo!
¿Cómo lo haremos?
En el «Gran Rosario sobre Francia», que la Virgen María le entregó a Verónica, cada cuenta se corresponde con un santuario mariano. Así pues, allí es donde iremos este 25 de marzo, vivamos donde vivamos: ¡a un santuario mariano o a un lugar dedicado a la Virgen María, cerca de nuestra casa! Porque la Virgen María está presente de una manera muy especial en sus santuarios y le gusta que allí se la honre y se le rece. Y allí, más que en ningún otro lugar, concede numerosas gracias. No olvidemos que Cristo no puede negarle nada a su Madre…
En concreto, el próximo miércoles 25 de marzo:
→ Todos estamos invitados a acudir a un santuario mariano cercano a nuestro hogar para rezar a los pies de nuestra Madre celestial. Le pediremos que interceda ante su divino Hijo por la protección de nuestro país. Le ofreceremos el rezo del rosario, que es tan poderoso. Y honraremos a Jesús mediante la Eucaristía, la adoración o la oración ferviente ante el Sagrario.
Quienes no puedan acudir allí podrán ir a una iglesia o capilla dedicada a la Virgen María. Las personas que no puedan desplazarse rezarán desde sus casas, uniéndose en espíritu a un santuario de su país.
¡En todo el mundo!
En los 61 países donde se reza el Rosario Perpetuo por el Mundo, hacemos un llamamiento para que todos, este 25 de marzo, en América, en África, en Oriente Medio, en Asia… ¡vayan a implorar a la Virgen María en uno de sus santuarios!
¡Para que las guerras cesen lo antes posible, para que todos nuestros países queden puestos bajo el Manto de María!
Estaremos unidos unos a otros, como las cuentas del rosario, por el cordón invisible pero extremadamente real y fuerte de la oración, y formaremos un inmenso rosario sobre el mundo.
El escudo de la oración de los niños
Todos conocemos el poder de la oración de los niños, como en Pontmain, donde unos cuantos niños lograron con sus oraciones que cesara la guerra. Por eso, este 25 de marzo, llevemos a nuestros hijos ante la Santísima Virgen, con la certeza de que la pureza de su oración llegará al Cielo. Pensemos también en invitar a los niños de la catequesis, del patronato, de los scouts y de las escuelas católicas, y en difundir ampliamente esta información.

